lunes, 2 de noviembre de 2009

Los españolitos llegan a Kyoto

Como llevamos unos días de retraso, vamos a realizar un repaso rápido de nuestras vivencias sin aburrir mucho al personal. Nada más llegar a Kyoto, te crees que con lo primero que vas a topar es con un templo y no, te encuentras con una de las estaciones de tren más futuristas que hayamos visto: 15 plantas, con unas dimensiones increibles, lleno de tiendas y como no, lucecitas por todos lados. Curioso, que en el centro de la estación han plantado un arbolito de Navidad que ya lo tienen encendido. Claro, que entre ésto y que también celebran Halloween, podéis imaginar adonde ha llegado the american culture.

Puesto que llegamos tardecillo, una vuelta de reconocimiento y al día siguiente a templos de cabeza. Y como estos japos piensan en tó, aparte de las máquinas con funditas de plástico que hay para los paraguas a la entrada de todos los sitios (hasta la tienda de todo a 100), tienen a una señora a la entrada del templo vigilando no solo que te quites los zapatitos, sino pendiente de que al salir, dejes la bolsa que cogiste al principio para guardar esos zapatos e ir doblándolas y reciclándolas. Por la noche, salimos por el distrito Gion (donde las "gheisas"), un barrio muy chulo, sobre todo por la noche con mucha marcha. Nosotros nos emperramos en encontrar el restaurante del familiar del cocinero de Kanazawa del que nos hicimos amiguetes. Finalmente dimos con él y mereció la pena: okonomiyaki, verduritas a la plancha...


En fin, que entablamos conversación (Rubén con varias cervecillas chapurreaba inglés como loco), con un japo nacido en Kioto, nos recomendó sitios donde ir, y bueno, a la hora de irnos, le preguntamos a qué hora terminaban los autobuses. Se quedó pensando y dijo, vuestro hotel está de camino a mi casa y yo tenía pensado coger un taxi así que si queréis os venís conmigo y os dejo en la puerta. Insistimos en compartir gastos o invitarle a algo pero no hubo manera y nos dejo en la puerta del albergue. Como dice mi brother Robertito: "En Madrid," la gente tambien acompaña a los turistas a su destino, ¡¡pero para robarle hasta las pelotas!! En fin, no paramos de alucinar.
Al día siguiente, visita al castillo Nijo y sus jardines y después al museo Manga, del que tuve que sacar a Rubén a rastras. La verdad, es que es muy curioso. Lo tienen organizado como una biblioteca con unos jardincitos donde te puedes sacar los comics que quieras y leeros tranquilamente. También se ve como hacen los borradores de los dibujos y el archivo donde están las colecciones enteras en caja fuerte. Aquí os mostramos la caricatura que nos hizo una de las dibujantes:

2 comentarios:

  1. No quiero desmerecer a los dibujantes japos, que pa los comics seguro que son la ostia, pero pa las caricaturas... mejor quedaos con los de la plaza mayor, que por lo menos mi primo parecerá mi primo y no el principe Felipe, jeje. Aprovechad lo que os queda

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  2. Es que no es un caricatura de Ruben y Marisa, son la Infanta Elena y el Principe Felipe.

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