Konnichiwa! Ya estamos aquí... Los comentarios del vuelo no los publicamos. A los que vengan, que disfruten del viajecito.
El primer choque curtural. A la llegada a nuestra estación de Metro, hemos sacado el mapa y en seguida un japo trajeado nos lo ha quitado de las manos y nos ha señalado el camino. Cuando ibamos camino alante, hemos vuelto a sacar el mapa y una señora de unos cincuenta y tantos casi ha derrapando con la bici para pararse y preguntarnos qué buscabamos. Nos ha indicado, y ha seguido. Seguimos arrastrando las maletitas por la calle y cuando vemos el cartel que indica nuestro hotelito, la señora de la bici estaba detrás de él, esperándonos para decirnos que era ahí. Impezionante!
Después de cenar, hemos visto algunas cosillas curiosas, como la forma en la que barren las calles. Imaginaos la Gran Vía, recogiendo las colillas con un minirecogedor y agachando el lomo. Y si alguna se queda enganchada en la alcantarilla, se coge con la mano. Claro, que no hay la cantidad que te puedes encontrar en Madrid, porque por ejemplo, los obreros que están en la calle, hacen turnos para fumar alrededor de un cenicero portátil instalado para ello.
Adjunto foto con obrero digital avisando de la obra.
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